domingo, 2 de diciembre de 2012

Día 5.



Impotencia. Rabia. Dolor. Miedo. Cobardía. Y yo a cada momento sintiéndome más incapaz. Así es como un día puede dar un giro inesperado. 

2 comentarios:

  1. Ojalá el miedo no fuera más que una sensación. Ojalá el dolor no doliese. Ojalá callásemos la rabia con besos. Y pudiésemos eliminar el prefijo "im" a cualquier palabra. Algún día encontraré algún libro en el que alguien me explique cómo se hace para hacer que alguien se sienta capaz. Lo haré, si me dejas. Lo prometo.

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  2. A Pé no le gustan las entradas de este tipo. Espero que la próxima sea más optimista.
    PD: ¡Salta por la ventana, valiente! :)

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