viernes, 22 de febrero de 2013

Día 87.


Esta mañana me he despertado cuando faltaban cinco minutos para que sonara el despertador. Estaba cansada, muy cansada, tan cansada que he decidido faltar las primeras horas de clase. También porque siento que no son productivas o al menos no tanto como dormir unas horas más. A eso de las doce he conseguido asistir a Fisioterapia en especialidades clínicas I (FEC 1). Una de esas asignaturas en las que siento que aprendo algo y que me podrá servir en un futuro. Y el día ha seguido avanzando dejando a un lado la pereza.

1 comentario:

  1. Estaba pensando que hace no tantos meses compraba ese pañuelo y te decía de manera descarada que ni se te ocurriera comprártelo. Estaba pensando que qué suerte tiene la tela, por poder verte cada día, por poder acariciar tu cuello, por estar tan cerca de tu sonrisa.
    Pero para finalizar quitando azúcar y cosas bonitas a mi maravilloso comentario - sí, soy amor, ya lo sé, no hace falta que me lo digas, sweetie - hasta en lo de faltar a clase y hablar de productividad me tienes que copiar. Manda eggs.

    PD. Me gustan los casquis.

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